dimarts, 1 de febrer del 2011

El tenor del metropolitano. 2/22

2.

El tímido sol de la tarde le daba al salón un delicioso color de invierno.
El señor Alejandro escribió: Querida Ana, el tímido sol de la tarde le da al salón un delicioso color de invierno. Si, ya sé que odias el invierno, y que te mueres de frío en esta casa. Tendremos que decidirnos a empezar las obras, ¿no te parece?
Leonardo está bien, aunque creo que te echa de menos --los festines que se pegaba contigo tienen ahora forma de croqueta para perro, y no estoy seguro de mi popularidad en estos momentos--. No olvido la devoción de la buganvilla por los nocturnos de Chopin. Te quiere, Alex.
El señor Alejandro cerró el sobre cuidadosamente, se puso la americana, llamó a Leonardo y se dirigieron ambos a la pequeña oficina de correos.
No quería aparentar prisa ni urgencia. Leonardo hizo pipí, aquí y allá. Se detuvieron en varias ocasiones, saludando vecinos, oliendo farolas, mirando escaparates inamovibles.
Entregó el sobre a la señorita Judit, oficinista única. El sobre no tenía sello ni dirección ni datos del remitente; sólo un nombre,  Ana, sin apellidos. La señorita Judit no supo muy bien qué hacer. Cogió el sobre. Decidiría más tarde.

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